Preocupación persistente
Pensamientos difíciles de detener o anticipación constante de problemas.
Si la preocupación, el miedo o la tensión están afectando tu vida cotidiana, puedes hablar con un profesional y explorar formas de afrontarlos.
Pensamientos difíciles de detener o anticipación constante de problemas.
Tensión, agitación, dificultad para descansar u otras molestias que conviene evaluar.
Dejar actividades, lugares o decisiones por temor o malestar intenso.
El trabajo se adapta a cada persona. Puede incluir comprensión de desencadenantes, regulación emocional, revisión de pensamientos y cambios graduales en conductas que mantienen el malestar.
El primer encuentro no tiene costo. Ofrece apoyo inicial y permite determinar si uno de nuestros profesionales puede acompañarte o si conviene otra alternativa.
No atribuyas automáticamente los síntomas físicos a la ansiedad. Ante síntomas graves, repentinos o riesgo inmediato, busca atención médica o llama al 911.
Puedes empezar contando brevemente qué estás sintiendo.